Motoposadas no nació de un plan de negocios.
Nació de un libro, un sueño viejo, y la certeza de que viajar en moto necesita una red propia.
Cómo empezó esto
Me llamo Matías. Vivo en Argentina y manejo una KTM 390 Adventure 2020. Las motos siempre fueron parte de mi vida gracias a mi padre. Pero la idea de vivir viajando en moto llegó mucho después… y llegó a través de un libro.
Durante los años que viví en Italia —cuando todavía no existían las redes sociales y los motoviajeros eran pocos, casi invisibles— cayó en mis manos Il giro del mondo in moto, de Marco Deambrogio. Ese libro me voló la cabeza. Por primera vez alguien me mostraba que aquello era posible: subirse a una moto y salir a recorrer el mundo.
En 2009 entendí que eso era exactamente lo que quería hacer con mi vida. Viajar. Descubrir. Vivir la ruta como Marco la había vivido.
Antes de eso ya había recorrido en moto gran parte de los pasos alpinos del norte de Italia.
Pero si hoy me preguntás cuál fue mi viaje más épico, probablemente te responda lo mismo de siempre: El próximo.
Por qué existe Motoposadas
La idea concreta nació en 2016. En ese momento quería abrir una motoposada propia. Pero enseguida entendí algo: tener un lugar fijo chocaba de frente con mi otro sueño, que era vivir viajando. Iba a terminar atado a un punto en el mapa.
Y un día apareció una pregunta que cambió todo: ¿Por qué tener una motoposada… si podía tenerlas todas?
Ahí la idea dejó de ser “abrir un lugar” y pasó a convertirse en algo mucho más grande: construir una red. Una red de motoposadas, hoteles moto friendly y anfitriones. Gente que abre su casa, su garage o comparte una comida porque entiende lo que significa estar en ruta.
Booking, Airbnb y las demás funcionan para el turismo tradicional. Pero los motoviajeros vivimos distinto y necesitamos cosas distintas: llegar tarde sin que nadie te mire raro, tener la moto segura, recibir información real de la ruta, encontrar herramientas, un taller cercano… o simplemente compartir un mate con alguien que entiende lo que significa viajar así.
Los lugares publicados en esas plataformas no hablan nuestro idioma. Los nuestros, sí.
Cómo estamos construyendo esto
Soy gerente de hotel. Esa es mi profesión, mi trabajo de todos los días y también lo que hoy me permite construir Motoposadas.com en paralelo, a pulmón, sin inversores ni grandes inversiones detrás.
Estoy solo en este proyecto, y eso hace que cada paso lleve más tiempo del que me gustaría. Pero también hace que cada decisión tenga sentido, porque todo lo que se construye acá nace de experiencias reales y de años viviendo la ruta desde adentro.
Además de Motoposadas, estoy desarrollando GoRide Argentina, un proyecto pensado para recibir motoviajeros italianos y mostrarles nuestro país a través de viajes en moto.
A dónde vamos
Si Motoposadas.com funciona como sueño que funcione, los motoviajeros van a viajar de otra manera. Van a viajar más acompañados. Porque cada noche en una motoposada o en la casa de un anfitrión no es solo un lugar para dormir: es una charla con alguien que también vive la ruta.
Hoy Motoposadas.com está creciendo en Latinoamérica, porque empezar acá tiene sentido: por cercanía, por costos y porque estas rutas son nuestra casa. Pero la idea nunca fue quedarse solo acá.
El proyecto va a ser internacional. Y mi objetivo es construir la comunidad de motoviajeros más grande del mundo. No lo digo como una frase de marketing. Lo digo porque es la visión que tengo desde el primer día… y porque sinceramente creo que se puede lograr.